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| Jean Saudek: Hungry for your touch |
Extrañamente unidos, exhortadamente separados. Así estaban sus cuerpos. Ninguno pensaba en romper el maleficio. La mera pronunciación de la palabra hubiera desencadenado la tormenta perfecta. Y ya llovía suficiente cuando sacaron todos los bártulos a la calle. No era el momento de licuaciones. Más bien, se trataba de mantener la compostura y los pies secos.
Ven aquí, que hoy nos cambiamos de planeta…
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| Jack Vettriano |


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